Tus pensamientos son siempre valiosos, al menos para tí.
Aunque en ocasiones no tengas oportunidad de compartirlos, al menos, para ti, deben serlo.
Ya que, al fin y al cabo son tuyos, propios, genuinos. Sólo tú puedes pensar lo que tú piensas, sólo tú ponerlo en cuarentena, o darle crédito, antes siquiera de que salga a la luz de la palabra, ya sea esta escrita o hablada.
Si no das tú primero valor a tú pensamiento, ¿quien se lo va a dar antes? Antes que nadie, eres tú quien decide si poner o no en valor tú pensamiento, de darle esa oportunidad, de exponerlo al mundo.
Y ponerlo en valor es, primero darle crédito (si lo merece), luego expresarlo para compartirlo con los demas y de paso contigo mismo, al materializar en palabras tu antes voluble y difuso pensamiento.
Negro sobre blanco puedes ponerlo. Hoy día hasta blanco sobre negro, gracias a la tecnología.
Pudes expresarlo en voz alta o en voz baja, pero materializarlo en cualquier caso a través de la palabra oral.
Y hablar y escribir, al final, es compartir (aunque tú seas en ocasiones el único lector o escuchante) y exponer tu propio pensamiento a la luz de tu consciencia y/o de los demás. Sacar el pensamiento del laberinto de tu mente, y exponerlo a ti mismo y los demás, al juicio, opinión, debate y crítica del mundo. Es todo un ejercicio de libertad, si quieres.
Y, en cualquier caso, quien sabe, si no ya tú o los demás, no te preocupes, quizá Dios (sí, Dios, ¿por qué no?) siempre esté ahí, a tu lado, escuchando pacientemente tus aciertos y desvaríos, mentados o sin mentar, escritos o sin escribir, expuestos o sin exponer.
Y si piensas, luego existes (que ya lo decía el bueno de Descartes).
Y si hablas y escribes de lo que piensas, para así tomar conciencia de lo que piensas.
Y, siguiendo el silogismo,...
Y si tomas conciencia de lo que piensas, te das una oportunidad más para darte cuenta de que existes, que estas ahí, de que, de hecho, piensas... por que existes.
[Que interesante... Pienso por que existo, o existo por que pienso (pero que leches, ¿fue antes... el huevo o la gallina?)]
Y, de paso, a los demás también, al darles la oportunidad de oír o leer y pensar sobre lo que dices o escribes, es decir, esa pequeña parte de lo que piensas y has expresado, ya que nadie es capaz de escribir todo lo que piensa ni cómo lo piensa, sino solo una parte y, por lo general de distinta forma a como lo piensas (¿a quién no le ha ocurrido alguna vez que queriendo expresar lo que piensa en este momento no ha dicho justo lo contrario?).
Así que, ya sabes: Piensa, expresa, y sé.
¿Qué menos que eso?


