"No hay más que dos pecados mortales en el terreno de la política: la falta de finalidades objetivas y la falta de responsabilidad, que frecuentemente, aunque no siempre, coincide con aquella. La ausencia de finalidad objetiva le hace proclive (al político) a buscar la apariencia de brillante de poder en lugar del poder real; sufalta de responsabilidad lo lleva a gozar del poder por el poder, sin tomar en cuenta su finalidad... El simple "político de poder", puede quizá actuar enérgicamente, pero de hecho actúa en el vacío y sin sentido alguno".

Max Weber, en "La política como vocación".

lunes, 26 de noviembre de 2007

La familia y el respeto y reconocimiento a nuestros mayores: valores cristianos en voga en "La Tarde con María"

El programa de María del Monte, un programa probablemente desconocido fuera del ámbito de Andalucía, nombre que por cierto para mí representa mucho más de lo que técnicamente, en particular a nivel político, se entiende por Andalucía en la Constitución y en el Estatuto de Andalucía como "Comunidad autónoma de Andalucía". Desconozco si los políticos que gobiernan Andalucía, así como aquellos que aspiran a ello, son capaces o tienen la suficiente sensibilidad social "de a pié de calle" como para percibir que Andalucía es mucho más de lo que ellos mismos defienden en sus sillas parlamentarias, más allá de los diferente planteamientos políticos que puedan hacerse de España como nación y estado, y las entidades subnacionales que la componen, entendida España como la entiende hoy por hoy la consttucion del 78, punto en el que no entraré aquí y ahora, y que merece un post aparte... Obviamente, España también es mucho más de lo que se maneja en los atriles políticos... pero tampoco eso es objeto de este post.

En el magacin de la citada cantante de título "La tarde con María", más allá de cuotas y ratios de audiencia televisivas, se está haciendo en mi opinión una labor, consciente o no, de conciencia social, ética y hasta moral, en particular gracias a la sección "Gente de Oro" , que yo clasificaría casi como sección estrella del programa. En dicha seccion podemos ver tranquilamente desde nuestros sillones, pañuelo en mano incluso para los más duros de corazón o los más gallitos u orgullosos, como yo,... podemos ver, decía, las demostraciones de respeto, cariño, amor y agradecimiento a nuestros mayores por sus familias. Porque, de algún modo "casi mágico" esos viejetes (dicho con el mayor de los cariños y respetos) que aparecen en el programa, y a los que el programa y algún compinche familiar lleva haciéndoles creer que van solo como espectadores o incluso para hablar de sus cosas... para al final recibir las muestras de respeto y reconocimiento de sus hijos, nietos, bisnietos y hasta de sus vecinos y amigos... Esos abueletes, en definitiva, acaban convirtiéndose de algún modo en nuestros.

La Tarde con María, sin llegar a ser un reality show, permite mostrar públicamente el reconocimiento de las sucesivas generaciones a que han dado lugar una sencilla y humilde pareja, hoy ya viejos, que un buen día se conocieron, se unieron (por lo general en matrimonio, como mandaban las costumbres y creencias la época) y con mucho esfuerzo y sacrificio, pasando por muchas penalidades, entre las que podemos citar en algunos casos la guerra, el hambre, la pobreza y seguramente otras... acabaron por levantar y mantener toda una familia, numerosa en la mayoría de los casos por cierto, rebosante de hijos y... en fin, luego los hijos se casaron con sus respectivos y tuvieron a los nietos, y los hijos de estos se casaron o unieron con sus respectivos y tuvieron a los bisnietos,... Y, gracias a Dios, los abuelos/bisabuelos, viven todavía para poder verlo y hasta disfrutarlo, con edades que superan en la mayoría de los casos los 80 años.

Pero hay algo más en ese programa que debe resaltarse, un trasfondo socio cultural de gran calado, mucho más allá del mundo mediático. El programa, muy bien dirigido por María del Monte, y por mucho que se puedan meter los de Sé lo que Hicisteis (programa que, por cierto, disfruto viendo muchas tardes), no sin cierta sorna, con él programa o su propia presentadora, lo que nunca podrán hacer es tacharlo de telebasura, por que no lo es, guste más o menos el estilismo, la decoración o la presentación del mismo. El programa es, en buena medida un reflejo del ser y del sentir andaluz, de los valores que perviven y, en algunos casos, sobreviven. Y eso no quita, por cierto, que haya una sección del programa, en la que hacen cierta especie de representación teatral de tono humorístico que a mi, personalmente, no me gusta en exceso. Pero el libro de los gustos está en blanco y ese es otro tema.

En línea con el anterior párrafo, sin que a este programa se lo pueda tachar en absoluto de pro-católico, pro-cristiano o pro-loquesea, por que no lo es, sí es cierto que el programa muestra un ensalce de los siguientes valores de tradición cristiana: el respeto y reconocimiento a los mayores y a su esfuerzo y sacrificio para criar y mantener la unidad de la familia, un ensalce de la familia, como valor práctico y por tanto moral, entedida esta como práxis de una ética popular.

Y es que, ¿no dicen que la familia, como valor, está de capa caida? ¿Quién dice que la educación en valores de, guste o no, tradición cristiana está en desuso? Pues resulta que más allá de lo que puedan decir las estadísticas, en Andalucía, como supongo ocurrirá en otras regiones de España, la familia y el respeto a sus mayores, el reconocimiento de su sacrificio, quizá no estén todo lo en alza que sería deseable, pero al menos parece, por suerte, que se resisten a salir de nuestras vidas.

Y es que hay valores, como los que se han expuesto en este post, que deberían trascender y, en el caso de muchas familias, trascienden los planteamientos e ideario políticos, que trascienden lo religioso. Porque el respeto a los mayores, el reconocimiento a su esfuerzo y labor para mantener unidas sus familias, y el valor de la familia, y el amor que profesan los unos a los otros, en torno a la figura de los abuelos, pueden ser perfectamente asumibles por cualquier persona con corazón y sentido común.

4 comentarios:

nonpraevalebunt dijo...

Eso está muy bien, que se valore la familia y los mayores. Me alegro de que haya algún programa que de una visión normal sobre el hombre.
Saludos cordiales

Gonover dijo...

Ojalá fuese trasladable a una sociedad que no respeta a nadie.

Ojalá fuésemos capaces de aprender los valores que hicieron llegar a dónde han llegado a estos abueletes.

Otro gallo nos cantaría, eso seguro.

Viajero del Tiempo dijo...

Obviamente, el programa en cuestión no tiene per se un enfoque cristiano de las cosas o de la vida, pero si es cierto que saca a la luz esos valores que comento.
Probablemente, por la temática y por el asunto concreto que lo genera y hasta por largo y extenso para lo habitul en un blog, este post no sea ni espectacular ni "polémico", ni sea de los más visitados y comentados y... sin embargo es uno de los que me siento más orgulloso de haber escrito. Porque me recuerda que hay valores en los que creo y creo que son necesarios que yo creía perdidos de alguna manera y sin embargo perviven.

Adivagar dijo...

Te he dejado un meme en mi blog para cuando tengas a bien recogerlo.